Reflexiones y comentarios: La Ética de la Naturaleza
El pasado 22 de mayo asistimos en Barcelona al Acto de Graduación de nuestra hija en la universidad Abat Oliba. En el acto Académico, el Sr. Josep María Galí experto en Comunicación Empresarial y Marketing, disertó sobre la Ética en el mundo empresarial. Nos habló de la Ética desde el aspecto del desarrollo humano, profesional, de la comunicación y el marketing…
Hizo énfasis en el hecho de que, cuando vendemos algo, nos apoyamos en ciertas herramientas de persuasión y argumentos para conseguir cautivar a nuestros clientes, para que, en definitiva, consigamos que compren aquello que hemos producido. Pero cuando hablamos de marketing parece que estamos haciendo el uso de una herramienta fraudulenta, muchas veces engañosa y con asiduidad oímos decir: “El éxito o fracaso de este o aquel producto comercial es el fruto de la buena o mala campaña de marketing que se ha llevado para presentarlo al mercado. En muy pocos casos estamos pensando que es verdad todo lo que nos cuentan y casi siempre nos llega a nuestras cabezas ese mensaje de mentira o engaño, en todo o en parte”.
Esta reflexión me hizo meditar lo injusto y lo duro que puede resultar para aquellos jóvenes que empiezan a desarrollar su actividad profesional, enfrentándose a un mundo lleno de falsedad y mentira y que, además, éstas sean las herramientas para conseguir los éxitos profesionales y empresariales. Me sentí un tanto perturbado y triste.
Como yo, profesional y personalmente, estoy absolutamente envuelto en la viña y el vino, enseguida extrapolé esta reflexión a nuestro mundo y a las experiencias que durante mi vida profesional hemos desarrollado en Artadi.
Los que sentimos el viñedo y el vino vivimos rodeados de algo que está vivo, de elementos que sienten y padecen, envueltos de Naturaleza.
He llegado a preguntarme: ¿En el mundo del vino también todo es una mentira y una farsa? ¿Vivimos en una constante obra de teatro? ¿Cada año abrimos el telón con una nueva comedia? Si esto fuese así, me sentiría tremendamente triste y defraudado.
A diferencia de otros sectores, los que sentimos el viñedo y el vino vivimos rodeados de algo que está vivo, de elementos que sienten y padecen, envueltos de Naturaleza. Es decir, la Naturaleza es nuestra aliada y la Naturaleza, afortunadamente, está saturada de su moral. A través de ella, encontramos la declaración de lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto, lo permitido y lo prohibido, etc… Podríamos definirlo como la Ética de la Naturaleza. Qué suerte, ¿no?
Apoyados en esta reflexión queremos hacer nuestro trabajo, queremos vivir entre nuestras viñas y queremos hacer nuestro vino. Porque la Naturaleza no entiende de riego, ni de fertilizantes, ni de insecticidas, ni de fungicidas y, por supuesto, no entiende de denominaciones de origen. Por el contrario, la Naturaleza sí que entiende de equilibrio, de sostenibilidad, de respeto al entorno, de autenticidad, no se avergüenza de nada y se expresa siempre con humildad, pero con una gran rotundidad que la hace incuestionable.
Nos acercaremos a cada viñedo como la unidad que refleja la personalidad de un vino: LA PARCELA.
Sin embargo, esta reflexión a la que he llegado este pasado fin de semana, está recogida en la obra “Respeto por la Naturaleza” (1986) por el filósofo americano, Paul W. Taylor. Nacido en 1923, este filósofo es conocido mundialmente por su trabajo en la Ética Medioambiental: “Entiendo que la estructura fundacional para la teoría de la Ética Medioambiental ha de estar centrada en la vida”.
Dicha estructura se compone de tres componentes interrelacionados. La primera es tomar una cierta actitud moral definitiva hacia la Naturaleza, lo que llamo “Respeto por la Naturaleza”. La segunda es una creencia que constituye una forma de concebir el mundo natural y nuestro lugar en él. Esta creencia es la base y el apoyo de la actitud, de forma que haga que sea una actitud apropiada hacia el ecosistema natural de la Tierra y sus comunidades de vida. El tercero es un sistema de reglas y normas morales que sirvan de guía al ser humano respecto a la forma de tratar los ecosistemas y comunidades de vida, un conjunto de principios que materializan la actitud del Respeto por la Naturaleza. La teoría de aquí en adelante y que defiendo es estructuralmente simétrica a la teoría de la Ética Humana, basada en el principio del Respeto al Ser Humano.
Haremos Vinos de Pueblo. Apoyándonos en el gran mensaje histórico, cultural, que encierra el concepto PUEBLO: Origen de verdad, autenticidad y tradición.
A partir de este año queremos afianzarnos en estas ideas para elaborar nuestros vinos, fundamentalmente, ligados a la naturaleza y a su entorno. Pero de verdad, fuera de normativas y comedias administrativas.
Trabajaremos aferrados a la Naturaleza y a nuestro entorno tal y como lo hacían nuestros abuelos. Por supuesto, sin agravios, sin violencia, con humildad y con la grandeza de las culturas de nuestros pueblos.
Haremos Vinos de Pueblo en el amplio sentido de la palabra. Apoyándonos en el gran mensaje histórico, cultural, que encierra el concepto PUEBLO: origen de verdad, autenticidad y tradición. Y dentro de este concepto, nos acercaremos a cada viñedo como la unidad que refleja la personalidad de un vino: LA PARCELA.
Quizá son muchos cambios, pero os aseguro que merece la pena. Nuestros vinos nos lo van a agradecer y vosotros que amáis este mundo, lo vais a disfrutar. A partir de ahora, nuestros vinos serán más grandes o más pequeños, esto no importará, pero de lo que estamos muy seguros es de que serán vinos más honestos, vinos fundamentados en la ética de la Naturaleza.
Hablemos un poco de la cosecha del 2014
Las dos grandes variables climáticas (temperatura y pluviometría), aunque existen otras, son las que condicionan el devenir de la cosecha y han vuelto a posicionarse en los valores medios en la comarca. Exactamente hemos registrado 448 litros/m2 distribuidos durante todo el ciclo vegetativo. Importante presencia de lluvias en invierno –271 litros– asistido por lluvias salpicadas el resto del año que han proporcionado un equilibrio en la planta perfecto.
La presencia de nieve en la sierra ha influenciado en las temperaturas en parada vegetativa. Progresivo registro de las temperaturas primaverales que de forma natural favorecen el desarrollo y la floración de las vides. En el mes de julio sufrimos algún día de temperaturas máximas, pero el mes de agosto, como es habitual, registramos las esperadas temperaturas mínimas (7,5ºC) que aportan a nuestros vinos notas aromáticas de frescor y fruta.
En general, podemos describir los vinos de esta cosecha como vinos transparentes, llenos de luz, limpidez en sus aromas. En boca son acariciantes, de taninos sublimes, volátiles pero con una jugosidad en boca que los hacen extremadamente atractivos. Nos transmiten mensajes de juventud y frescor, apoyados en la experiencia y el conocimiento. Vinos largos y delicados, sabrosos en el equilibrio. Una gran cosecha cargada de sutileza y longitud.
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