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 “En materia de vino, se debe dejar dar paso al placer antes que al prestigio”.
Paul Claudel

Por lo que recuerdo mucho antes de ser enólogo, los dichos populares siempre han ocupado un lugar importante en mi vida. No los que hablan del tiempo, que sin duda son válidos allí donde se crearon, pero viajan mal. No, aquellos que marcan la vida y sobre todo el trabajo diario, aquellos que mi primer “mentor”, Charlou, que falleció el año pasado y que me repitió en confidencia y con un acento digno de un libro de Marcel Pagnol… No tengo tiempo para explicarlos todos, pero este año uno de ellos me intrigó por su exactitud y me propuse encontrar una razón científica…

El refrán que hace referencia al volumen de la cosecha futura, en vigilia de ésta, dice aproximadamente algo así: “Cuanto más piensas que tienes, más recibes, cuanto menos piensas que habrá, menos todavía tendrás”. Como bien se dice en este dicho, yo pensaba que tendría una pequeña cosecha en 2012, pero a última hora, los rendimientos fueron… miserables. Todo lo contrario al 2011, cuando pensábamos que teníamos unas uvas nada pletóricas… estas fueron excepcionales. ¿Un dicho, un poco folclórico, pero que se verificó por duplicado? Fascinado por el sentido común del campesino, me estuve durante mucho tiempo pensando y buscando una razón tras el refrán. Y busqué sobre todo a nivel meteorológico.

Inicialmente, el año fue claramente difícil. Especialmente en primavera, marcada por los terribles recuerdos del granizo, dos veces, sobre un 30% de los viñedos al principio del desarrollo vegetativo y un gran episodio de viento que arrancó algunos jóvenes sarmientos, para nuestra consternación. Afortunadamente, tras un invierno frío y una primavera tardía, la vegetación tuvo que dar un pequeño empujón y lo peor fue evitado. No me gusta quejarme, pero moralmente, fue duro.

La gran parcelación de la viña, con trabajo cotidiano costoso y complejo, esta vez fue un activo importante. El final de la temporada estuvo dentro de lo normal, incluyendo una sequía pronunciada en agosto, pero con un hermoso período lluvioso el 6 de agosto y un nubloso tiempo en Vingrau durante el verano, evitó toda quemadura. Tan sólo se tenía que vigilar el nivel de oídio, particularmente virulento, pero totalmente controlado con el azufre.

Las condiciones sanitarias eran perfectas, y la cosecha, ni precoz ni tardía, empezó con las variedades tintas, como de costumbre, el 10 de septiembre. Pero este año nuestros depósitos no se llenaron del todo, con una cosecha un 20% inferior a la media de los últimos 10 años…

Después de varios meses de reflexión, finalmente recordé a mi antiguo profesor de matemáticas de segundo, que me había hecho entrar en la cabeza la fórmula del volumen de la esfera (“ya sea de hierro o de madera…”). En pocas palabras cuando el diámetro de un grano de uva se divide por dos, su volumen, que será el vino que dará, dividido por… ocho.

En 2012, los granos eran verdaderamente pequeños, se lo aseguro. Pero a cambio (seamos positivos), como habréis comprendido, la relación entre el zumo y la piel era muy baja, y por lo tanto, los vinos son muy concentrados, de guarda, obviamente. ¡Permanezcamos positivos!

Las fermentaciones, siempre con levaduras indígenas, se desarrollaron perfectamente y nos pasamos el tiempo en silencio, mirando las bellas extracciones naturales sin tratar de extraer a toda costa, ya sabéis a qué me refiero.

Al no ser hijo de campesino, no tengo ese talento de lamento permanente que observé este año con alguno de mis compañeros y no tengo, como ellos, que hacer uso de esta pequeña cosecha para justificar los aumentos de precios. Ellos me provocaron ciertas preguntas, sobretodo aquellas que me involucran… la añada de antes del granizo o las heladas. Tengo un buen vino en la bodega, incluso muy bueno. También estoy seguro de su increíble capacidad de mejorar con el envejecimiento. Hay alguno, por supuesto, pero en la situación actual parece importante luchar contra el frenesí de la especulación que afecta al mundo del vino.

Descubre los vinos de Hervé Bizeul de la cosecha 2012 aquí.