Condiciones climáticas de la añada 2013
Las temperaturas particularmente frescas a finales de invierno y en la primavera retrasaron el desborre y también la floración en diez días comparado con la media. Y como también llovió mucho durante este período, la floración fue lenta y el cuajado difícil, provocado por abortos y corrimientos generalizados en los merlot. Este último fenómeno fue de severo a moderado para los cabernet. Desde el principio sabíamos que la añada 2013 no sería muy abundante…
Afortunadamente, la sequía estival permitió a las uvas recuperar un poco este retraso: no nos encontramos en el envero con la misma heterogeneidad que en la floración. Es muy probable que el descenso en la cantidad haya acentuado este fenómeno de recuperación. A principios del mes de septiembre, la esperanza de una baja producción crecía, pero que parecía madurar en unas excelentes condiciones.
Septiembre fue paradoxal, relativamente seco y a la vez muy húmedo. Las pequeñas lluvias frecuentes mantuvieron una humedad ambiente elevada sin comportar una acumulación importante de precipitaciones.
Por lo tanto nada estaba decidido hasta finales de mes, cuando un desarrollo repentino de botrytis provocó el inicio de las vendimias; faltándole a las uvas una pequeña semana de maduración, lo suficiente para arruinar las esperanzas de un gran año, pero no para privarlo de todas sus promesas.
Las vendimias de blanco se desarrollaron del 19 al 27 de septiembre, y las de las variedades tintas del 30 de septiembre al 11 de octubre.
Pavillon Blanc du Châteaux Margaux 2013
La precocidad del sauvignon ha sido, en 2013, una ventaja todavía más determinante de lo normal, ya que las uvas pudieron llegar a su plena maduración antes que la botrytis empezara su serio desarrollo. El bajo vigor de las viñas, debido a su edad (35 años) y a un terruño con bajos rendimientos han contribuido de igual forma a frenar la podredumbre, aunque la sauvignon sea naturalmente muy sensible. Antes, el mes de agosto, fresco y muy seco, contribuyó de manera esencial al desarrollo de esta añada, permitiendo la maduración de las uvas sin estrés y en unas condiciones que preservaron a la vez su expresión aromática y su acidez.
2013 se ha beneficiado de los grandes cambios realizados en la vinificación en los últimos 5 años, pues el objetivo es el de elaborar un vino blanco más complejo, más rico, pero también más fresco y con un grado de alcohol más bajo. Tener éxito en este reto se obtiene gracias a muchos esfuerzos y a una drástica selección… El Pavillon Blanc representa menos del 40% de la cosecha. El Pavillon Blanc 2013 es probablemente tan exitoso como 2012 o 2011, con una cantidad un poco más baja.
Pavillon Rouge du Châteaux Margaux 2013
El desarrollo repentino de la botrytis, unos días antes del inicio de las vendimias, no se había visto desde hace mucho tiempo. Si el hongo no ha cambiado, nuestros métodos para hacerle frente son los mismos que en los años 70! Hoy en día nuestros equipos de vendimiadores, más en cantidad y mejor formados, fueron capaces de asegurar una selección perfecta en un tiempo récord, mientras que en bodega, los equipos modernos de selección y de tratamiento de las uvas efectuaron un trabajo imposible hace diez años.
Todos estos esfuerzos no permiten –desgraciadamente– la aceleración de la maduración de las uvas de las parcelas tardías de cabernet, ni de borrar las consecuencias del corrimiento en los merlot… Las decisiones de ensamblaje han sido, pues, particularmente severas en esta cosecha: El Pavillon Rouge no representa más del 21% de la cosecha, mientras que el tercer y sobretodo el cuarto vino representan el 41%. Ésta es la producción más baja de Pavillon Rouge jamás elaborada…
Las proporciones de variedades rinden cuentas a las fuerzas y las debilidades de la añada: apenas un 10% de merlot, que nunca se recuperó de su difícil floración, sin entender bien el porqué; 84% de cabernet sauvignon, cuya adaptación a nuestros terruños se han demostrado de nuevo; 4% de petit verdot, que no nos esperábamos a un nivel tan alto; y finalmente un 2% de cabernet franc que ha encajado muy bien en el difícil juego de esta añada.
El precio de esta selección inédita en el Pavillon Rouge ha logrado una calidad sorprendente. Sin duda, hace quince años habría ido al ensamblaje del primer vino.
Château Margaux 2013
Es en las añadas difíciles, de un modo u otro, cuando los grandes terruños revelan su increíble supremacía. 2013 no es una excepción a esta regla, aunque no comprendamos muy bien porqué. La precocidad es una: nuestras mejores parcelas de cabernets –entre las más precoces del Médoc– ya habían alcanzado un muy buen nivel de maduración antes de la vendimia, y solo faltaban 4 o 5 días para que fuera excelente. Las otras razones permanecen, y permanecerán todavía en la sombra; la genialidad de los grandes terruños es difícil de penetrar.
De todos modos, las grandes parcelas de cabernet, sin excepción, han dado unos grandes vinos, es por este motivo que el ensamblaje de Château Margaux ha sido muy fácil de decidir. Representa el 38% de la cosecha, una cifra muy habitual y clásica. Por el contrario, la proporción de variedades es poco habitual: 94% de cabernet sauvignon, siendo la más importante jamás alcanzada; 5% de cabernet franc, 1% de petit verdot y… nada de merlot. Incluso nuestra mejor parcela, que habíamos vendimiado con todo lujo de precauciones, fue decepcionante.
Podemos esperar pues un vino marcado por el cabernet; y así es, pero no como uno se lo imagina. Pues estaban suficientemente maduros, con un equilibrio y un dulzor que en otros sitios son característicos del merlot; bien es cierto que esta finura y encanto viene dado por el terruño.
Château Margaux 2013 no pretende ser una gran añada; dadas las dificultades de la añada. Pero tenemos el inmenso privilegio de haber empezado este siglo XXI con todas las atenciones, cuidados y sacrificios posibles; ello rinde justicia a esos esfuerzos.
