Lafleur

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Tenemos el placer y un cierto orgullo de haceros descubrir esta añada que ha sido paradoxal. Con un clima nada fácil, el 2013 ha puesto las cosas en su sitio. La calidad de los terruños, y el valor genético de los pies de viña, han hecho este año todavía más importante.
En el viñedo, la flexibilidad de nuestro equipo, ha permitido dar respuesta a las limitaciones que se han transformado poco a poco en activos reales. El resultado está aquí, a día de hoy, con vinos completos que revelan una gran riqueza aromática.

2013, una añada paradoxal
2013 ha sido una añada caracterizada por un clima de contrastes: mayo y junio fríos y lluviosos, julio muy cálido y con un par de grandes tormentas de las que, afortunadamente, nos hemos librado; agosto y septiembre dentro de la media de los últimos treinta años.
El éxito de 2013 reposa en la capacidad de los suelos, de los pies de viña y de los ‘vignerons’ que se han adaptado. Nosotros nos hemos salido de los esquemas clásicos, interviniendo con prudencia frente los riesgos climáticos y el aborto. Los pies de viña han respondido este año a una maduración más heterogénea, lo que ha provocado una selección pie a pie en ciertas parcelas de Lafleur. En este contexto, la fecha de vendimia de cada “oasis”, y la calidad de la selección han sido igualmente determinantes.
Desde el punto de vista de las vinificaciones, hemos tenido que ser humildes, priorizando unas extracciones dulces con el fin de preservar el fruto y la delicadeza de la añada 2013. Las fermentaciones malolácticas se llevaron a cabo rápidamente y empezamos a trabajar con los ensamblajes en el mes de diciembre. Los vinos ya están ensamblados desde el mes de enero.