Château Climens 2013 por Bérénice Lurton y Frédéric Nivelle
Y la tormenta dio a luz a una estrella…
“Belle est la goutte d’eau sur la tige. Elle n’est pas trop petite pour être le miroir du soleil”. Friederich Rückert
“Bonita es la gota de agua sobre el tallo. No es demasiado pequeña para ser el espejo del sol”. Friederich Rückert
Todo inicio es difícil pero si inicio, no hay fin. (Proverbio alemán).
Puede que no sea necesario insistir en las condiciones invernales y primaverales que presidieron el nacimiento de esta añada 2013, pero está bien para la posteridad resumir el escenario: un invierno más bien dulce, y sobre todo más húmedo que en los últimos 20 años, y una primavera que se parece bastante al mes de noviembre… Reconozcamos la parte positiva de las cosas: hemos conseguido –pese a todo– aplicar los tratamientos biodinámicos en el momento y tiempo justos, y un corto periodo de solo en el mes de abril acompañó favorablemente el desborre. Aunque la primera semana de junio parecía volver a traer el sol, lo peor estaba todavía por venir, como la conjunción entre el perigeo y la nueva luna hacían presagiar. A mediados de junio nos esperaba una semana espantosa: tormentas y lluvias diluvianas (hasta 53 mm de lluvia en Climens en un día) bañando Vinexpo, y sobre todo una viña que tiene poca necesidad, tanto que la flor se anuncia! Hacía tanto frío que las chimeneas estaban tan activas como los fuegos de San Juan.
El verano se anuncia a continuación sin transición; apenas nos podemos quejar, este cambio brutal no favoreció una floración ya interrumpida: tendrá que competir con el crecimiento foliar de la viña, repentinamente liberada. Estas condiciones extremas marcaron la añada en profundidad: corrimiento y abortos tendrán un impacto irreparable en la cosecha. Aunque no es bueno quejarse cuando uno se ha librado de los estragos causados por el granizo, ¡que ha destrozado la cosecha muchos años a muchos viticultores de la región!
Aunque el desarrollo vegetativo errático de la planta complicó ciertos trabajos de la viña, un tiempo que se mantuvo seco, globalmente cálido y fresco por la noche, nos salvó de las enfermedades criptogámicas (con la ayuda de un deshojado precoz y de una cobertura biodinámica regular).
Pese a este verano propicio, que nos restauró la moral, el viñedo no pudo recuperar su retraso. Además, el retorno de las condiciones otoñales en septiembre no nos hizo felices del todo: las uvas estaban totalmente verdes, la carga no podía ser más irregular, y algunos focos de podredumbre gris eran más presentes en las parcelas un poco cargadas (ironía de la suerte, corrimiento y aborto nos afectó sobre todo en las viñas más viejas, ya naturalmente menos generosas…). Sorprendidos por este blocaje en el viñedo, decidimos con Corinne Comme de aplicar cuanto antes un tratamiento biodinámico destinado a reactivar la maduración.
El retorno soñado de condiciones estivales a finales de septiembre favoreció la maduración de las uvas… ¡y simultáneamente el desarrollo de la podredumbre noble en algunas parcelas!
Estábamos a la espera de una vendimia tardía, pero desafortunadamente el viticultor del Sauternais, es como el Scout, está siempre preparado… Las vendimias empezaron el viernes 27 de septiembre, y durante dos días un pequeño equipo de vendimiadores pasó por las parcelas precoces. El estado sanitario fue mayoritariamente excelente, y la botrytis parecía estar verdaderamente decidida a hacerse dueña del viñedo, volviendo a emprender la vendimia el lunes 30, organizando en paralelo la llegada de nuestro equipo portugués.
En ausencia de Danièle, nuestro jefe de equipo inmovilizado por un desafortunado esguince, los autores de estas líneas estuvieron particularmente solicitados: monitorizando a la vez la recogida de esta preciosa y delicada cosecha y galopando de una parcela a otra durante las pausas de los vendimiadores para actualizar puntualmente el programa de vendimia. En ningún momento tuvimos que relajar el ritmo: formación de nuevos vendimiadores, controles incesantes de hileras y cestas, encorajar, explicar y cuadrar, organizar a los porteadores y los cambios de parcela, anotar el número de cestas para las estadísticas… Hasta la anotación cotidiana de cada vendimiador para las primas de calidad de trabajo: he aquí una pequeña ojeada de nuestras actividades cotidianas, las cuales nos añadió la consulta compulsiva de todas las fuentes meteorológicas imaginables…
No teníamos ningún margen de error, sobre todo si se ha previsto una interrupción tormentosa el jueves 3 de octubre, en todas y cada uno de las fuentes mencionadas… Sin embargo, acabamos nuestra primera vendimia ¡casi a las 19 horas del mismo día! El timing fue perfecto: a partir de las 22 horas, la tormenta anunciada cayó sobre la región. Estábamos extenuados pero aliviados de tener bajo cobijo de la bodega 57 barricas de alto vuelo!
La mañana siguiente, la visión de las hojas de los árboles finamente picadas en los lados de la ruta que lleva a Climens nos asustó, pero nuevamente nos salvamos de esta nueva tormenta de granizo. En nivel de lluvia alcanzó los 50 mm durante la noche y eso fue solo el principio… Tan sólo teníamos que esperar el regreso de la podredumbre noble, monitorizar las fermentaciones, los viñedos rojizos, el plan “en seco”. Estábamos encantados de poder enviar alguno de nuestros vendimiadores para reforzar los equipos de algunos viticultores amigos.
Después de 8 días de parada, se reanudó la vendimia el 11 de octubre: había de nuevo sobre algunas parcelas algunas uvas confit que no pudieron soportar la nueva ola de lluvias anunciadas. El grado potencial es ligeramente superior a los 21º, y la degustación de los mostos nos confirma su perfecta pureza. Afortunadamente, hubo poco que escoger, pues un fuerte aguacero cayó sobre nosotros el 12 de octubre por la mañana, diluyendo inexorablemente la concentración de esta vendimia parcelaria. Un pequeño aviso de la fragilidad de las cosas, que nos hace todavía más valiosa la cosecha ya en bodega.
Esperando de nuevo. Llovizna, cielo violáceo y dulce, sol y lluvias tormentosas que se alternan, nos pone en tensión: la podredumbre noble está ahí, desde luego, alrededor nuestro… pero faltan unos pequeños grados que nos permitan la recogida; es también el escenario en el que más lluvia podría caer y destruir todo lo que queda en los viñedos por recoger. Frente la confusión de las previsiones, decidimos detener la méteo como quien apaga un cigarrillo. El viernes 18 de octubre, algunos análisis nos confirman un grado insuficiente, y la necesidad de esperar todavía unos días más. Tratamos de ponernos en la posición de los sabios, dispuestos a aceptar el destino que el cielo traería, restando a la espera como desespero. Pero, decididamente, nuestra buena estrella ama de verdad los fines de semana salvadores, y el favor de la luna nueva, nos ofrece un sábado soleado y ventoso, y un domingo ¡casi estival!
Lo que dispara la concentración de aquellos grados de los que carecían. Nos repartimos así el lunes 21 de octubre para la última “ronda” de 4 días, encadenando la segunda y la tercera selección en función de las parcelas. La resistencia de las uvas frente al diluvio de las últimas semanas fue prodigiosa: nos quedamos asombrados que la vendimia, está felizmente concentrada y absolutamente sana. Comentar que los racimos tienen una formación muy laxa, la ventaja del aborto y el corrimiento…
El cielo bien despejado y las dulces temperaturas eran impresionantes. La tarde, francamente cálida, y el tiempo se hizo pesado en los días sucesivos. Pero la suerte se quedó a nuestro lado hasta el final: el último tijeretazo se dio el jueves 24 de octubre a mediodía, con la llegada de nubes pesadas, que tienen el buen gusto de esperar hasta la tarde para descargar la lluvia. La añada 2013 ha sido, decididamente, una aventura desarrollada de una manera turbulenta e inesperada. Los cambios de las situaciones toman a veces una imagen de cuento de hadas, en el que la podredumbre noble, la varita mágica de doble filo, fue accionada por el sol, la luna y algunas estrellas más o menos benevolentes. ¿Y los vignerons? Enanos trabajadores y obstinados, a veces gruñones, a veces ALEGRES…
