Bordeaux2013

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Informe de la añada 2013
2013 – Una añada desafiante

La añada 2013 fue peligrosa para los productores en Bordeaux. Siempre hubo tanta esperanza como incerteza. La reducción en la cantidad de vino elaborado es algo que obviamente lamentamos pero nos tenemos que felicitar los unos a los otros por la calidad del vino y los obstáculos vencidos. Fue sobre todo una apuesta de intuición y adaptación –una apuesta exitosa en general.

2013 es sin duda una añada para el viticultor y el enólogo. Al viticultor, su familiaridad y su contacto con la naturaleza le permitieron asimilar las demandas de condiciones climáticas sin precedentes y entender su efecto en las diferentes parcelas. Cuando las cepas estaban sufriendo, el viticultor estaba allí para intervenir. Durante una época de crecimiento que parecía muy larga, examinó las cepas para determinar el momento más oportuno para la vendimia, después el mosto fue examinado para obtener la máxima precisión aromática y elegancia de taninos posible. Los fundamentos de una añada siempre se establecen en primavera. En esta añada, las bajas temperaturas combinadas con una elevada humedad provocaron una brotación tardía, generalmente dos o tres semanas más tarde de lo normal. A medida que la estación avanzaba y durante la floración, temimos por si los problemas de corrimiento y aborto tendrían lugar, hechos que reducirían la cosecha final. En este punto se llevaron a cabo una serie de análisis foliares para determinar el balance fisiológico y las necesidades nutricionales de las cepas. Estos, junto con un estudio milimétrico del suelo y de la vegetación permitieron una aportación de oligoelementos y otros minerales a través de fertilización foliar. Procedimientos como estos, introducidos justo antes que aparecieran las primeras hojas, ayudaron a evitar al máximo cualquier inconsistencia en el viñedo y las consecuentes pérdidas en la producción.

Después de una primavera fría y húmeda, los problemas relacionados con el mildiu y el oídio nos llevaron más y más tiempo. Los medios para luchar contra estas enfermedades son actualmente muy precisos y eficientes y nos ayudan a mantener las viñas en unas condiciones sanitarias óptimas. Pese a un espléndido julio y un fantástico agosto, la amenaza se mantuvo muy fuerte y las viñas requirieron una vigilancia casi constante. No fue una añada para trabajar con aproximaciones –solo la precisión fue suficiente.

El crecimiento de las uvas tuvo lugar en ausencia total de estrés hídrico. El envero estival sucedió muy rápidamente y prometía una buena maduración en el momento de la vendimia –hecho que fue un estímulo enorme teniendo en cuenta todos los problemas con los que nos habíamos encontrado durante la difícil primavera.

Con la floración y la brotación que sucedieron exitosamente y con un número de parcelas que requirieron una vendimia en verde para controlar la cosecha actual, estábamos prácticamente seguros de estar esperando una añada “clásica” en 2013.

Un calurosos y soleado agosto prometió una regular y uniforme maduración con las cosechas fijadas a finales de septiembre para los blancos y a principios de octubre para los tintos –una añada tardía que ya habíamos visto los años precedentes. Entre otros problemas, el 5 de agosto, el granizo afectó 10.000 hectáreas de cepas en la Gironde. La mayoría fueron golpeadas con una cantidad limitada de daños.

No obstante, los menos afortunados vieron su cosecha entera destruida, mientras que como siempre pasa durante períodos de tormentas, hubo algunas propiedades que casi no tuvieron lluvia. Los primeros merlot fueron recogidos a partir del 1 de octubre. Pese la humedad y la agresiva botrytis –principales factores desencadenantes de la cosecha– la vendimia se alargó durante tres semanas. La selección, en todas y cada una de sus formas, contribuyó en la buena calidad de la fruta. Los sistemas y la filosofía de selección de uvas fueron principalmente implementadas durante los años 90 y nunca han estado tan justificadas como durante la añada 2013.

Las condiciones sanitarias de la viña, pese a la fantástica diversidad de terruños, nos permitieron esperar que el cabernet sauvignon alcanzara su maduración. Cuatro semanas de fermentación fueron consideradas suficientes e ideales para el merlot. El trabajo de las cuvées se tenía que realizar perfectamente para adaptarse a las particularidades de la añada y respetar la calidad del fruto. Esta búsqueda incesante de la calidad será recompensada en pocos meses. Hay algo realmente sorprendente en esta añada, algo que no esperábamos encontrar y que debería poner fin a las predicciones pesimistas de la prensa que siempre mira hacia la desolación y la catástrofe. Por tanto, no más predicciones miserables: la añada 2013 es, casi con toda seguridad, una historia de éxito humano y una victoria para el conocimiento y la técnica.

Los propietarios de los châteaux dan su perspectiva sobre esta añada 2013

Daniel Cathiard (propietario de Château Smith Haut Lafitte)
“Una añada desafiante. Nada sucedió como se esperaba –con el retraso en el viñedo, estábamos confiando en un buen cambio en otoño. Como consecuencia de una vendimia tardía que acabó muy temprano, tuvimos que ser muy rápidos y eficientes: 250 vendimiadores fueron movilizados cada día. Recogimos uvas con buen aspecto y que tenían una maduración excelente. Lo sigo teniendo claro: tendremos éxito en elaborar grandes vinos. Con los vinos blancos fue mucho más fácil porque con el sauvignon gris y blanc tuvimos más tiempo para recolectar. Buscábamos la maduración en los vinos blancos y ¡la encontramos! También deberíamos decir que esta búsqueda constante de la calidad requirió medios técnicos y una infraestructura sofisticada. Por esta razón nos equipamos con una nueva máquina de selección óptica, tanto para los primeros vinos como para los segundos, para llevar a cabo una selección muy estricta de las uvas.”

Alain Vauthier (propietario de Château Ausone)
Tenemos que mantenernos cautos porqué las fermentaciones malolácticas todavía no han acabado. Permítannos decir que sobre todo la cosecha es muy baja en cantidad, dos tercios respecto la añada 2012. Las técnicas enológicas nos han permitido revigorizar esta añada: por ejemplo al principio costaba encontrar fruta en el vino, particularmente después del uso de sulfitos, pero gracias a estas nuevas técnicas la pudimos redescubrir. Esta añada demandó una gran cantidad de trabajo y, en los terruños como Ausone, hemos tenido buenas recompensas de nuestro trabajo. Para acabar, buenos vinos en cantidades limitadas.”

Hervé Berland (director de Château Montrose).
“No soy nada pesimista –de hecho todo lo contrario. Los cabernet sauvignon son notables, con una calidad y cantidad similar a la de los años 1980, 1987 y 1988. Creo que nos tenemos que felicitar por haber hecho tantos buenos vinos pese todas las dificultades en las que nos hemos encontrado: en primavera, la floración fue complicada y naturalmente, en agosto, tuvo lugar la terrible tormenta –en Montrose, no obstante, no tuvimos ni una gota de lluvia. Durante la vendimia vimos lluvia en Bordeaux. Tuvimos que rezar por los merlot. Al final, pese a todo, estamos muy satisfechos con el excelente estado de los vinos. La vendimia fue organizada con tanta destreza que la podríamos llamar “precisión quirúrgica”. El cabernet sauvignon ha mostrado una calidad excelente: de fruta y de fuerza. No estamos muy lejos de los 2012 pero los vinos no están hechos con el mismo molde. Elegantemente maduros, con ausencia de notas vegetales y con mucha fruta gracias al río que airea las mejores parcelas de viña.
Es una añada que podrá envejecer en el tiempo. En Montrose, añadiremos la 2013 con otras añadas que nos han gustado como 2004 y 2001. Otros han descartado erróneamente esta añada. No es como si esta fuera la primera vez que hemos hecho buenos vinos cuando ha llovido. Os esperamos en primavera para las catas.”

Michel Rolland (Enólogo consultor)
“No diremos que todo fue maravilloso. Esta es una de las añadas más difíciles de los últimos 25 años. Otra vez, no tiene sentido y es lamentable quejarse de las condiciones sin rendir homenaje al enorme progreso técnico empleado con precaución e inteligencia en el viñedo y la bodega. Nos ha permitido encontrar soluciones a las condiciones extremas. Me queda un triste pensamiento para aquellos que han sufrido tanto por la piedra –es uno de los extraños fenómenos como el de las heladas para los que todavía no tenemos una solución satisfactoria.
Esta es una añada que debería de ser catada ya que no es completamente consistente pero hay vinos de excelente calidad a los dos lados del río. Y no tendríamos que olvidarnos de los blancos que en ciertos casos son soberbios”.