Las vendimias del 2011 se realizaron bajo un concepto muy particular, pero a pesar de los caprichos de la naturaleza, hemos tenido todos los ingredientes necesarios para la elaboración de un gran vino.
Una primavera excepcionalmente cálida y seca y una floración rápida y precoz
Después de un invierno seco y fresco, el verano se instaló a partir de mes de abril. La viña brotó sin precipitaciones durante la segunda mitad del mes de marzo bajo unas condiciones meteorológicas suaves y húmedas. A partir del primero de abril, las temperaturas aumentaron claramente, registrándose muy por encima de las normales durante los meses de abril y mayo. La brotación fue bien definida y rápido.
Estas condiciones térmicas fuera de lo normal indujeron una fenología particularmente precoz. La brotación de la viña fue muy rápida durante el mes de abril pero a partir del mes de mayo el crecimiento se ralentizó hasta detenerse completamente durante la floración. Ésta última fue históricamente precoz, con las primeras flores observadas el 2 de mayo. Se desarrolló en unas condiciones secas y cálidas con una floración plena el 17 de mayo.
Un verano dentro de la media con estabilización de un déficit hídrico importante
A partir del mes de junio y hasta el inicio del envero, las temperaturas fueron más próximas a las normales de la estación. En este contexto de temperaturas normales a moderadas, la viña sufrió un episodio canicular los días 26 y 27 de junio con un pico de temperaturas máximas que llegó hasta los 39ºC.
A pesar de la casi ausencia de hojas y de la porosidad natural tan importante de las hojas (debido al déficit hídrico), los racimos expuestos al oeste sufrieron una quemadura más o menos importante.
El inicio de la maduración fue acompañado de una subida de las temperaturas con un mes de agosto homogéneo caracterizado por unas temperaturas dentro de la media.
El envero empezó lentamente como consecuencia de un fuerte déficit hídrico aunque gracias a unas temperaturas moderadas y unas precipitaciones significativas, se agilizó a partir de la segunda quincena de julio.
Las amplitudes térmicas de 2011 durante el periodo del post-envero aparecieron como las más débiles de los últimos 10 años. Estas pequeñas diferencias térmicas entre la noche y el día fueron compensadas por una restricción hídrica precoz y prolongada.
Este contexto tendrá como efecto una vendimia de racimos con la piel y los taninos bien maduros.
Una añada técnica
En la viña
Trabajo del suelo con el fin de eliminar las pérdidas de agua por evaporación:
- – Un deshoje ligero en el inicio de la primavera y posteriormente más severo si es necesario airear los
- racimos y facilitar su maduración.
- – Un reconocimiento y un recuento parcelario minucioso de los racimos confirman el gran potencial de la
- vendimia de la cosecha y nos lleva a intervenir sobre casi la totalidad del viñedo hasta el fin del mes de
- julio.
- – Las uvas con envero más tardío se eliminan manualmente, como lo hacíamos tradicionalmente.
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Vendimias |
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Merlot: |
entre el 5 y el 12 de septiembre |
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Cabernet sauvignon: |
entre el 6 y el 16 de septiembre |
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Cabernet franc: |
entre el 13 y el 16 de septiembre |
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Petit verdot: |
El 13 de septiembre |
Son las vendimias más precoces en Cos desde 1893.
En la bodega
Las uvas son de tamaño pequeño. Sanos y bien maduros. Se ha realizado una extracción importante del color y de la materia desde el primer día de vinificación.
La cosecha 2011 se ha caracterizado por una suavidad y riqueza tánica impresionante, comparable a las añadas 1986 y 1996.
Los rendimientos han sido de 36 hl/ha, ligeramente inferior a los 38 del 2010 y ligeramente superior a los 27 y 33 de las añadas 2008 y 2009, respectivamente.
Cos d’Estournel Blanc
El viñedo se ha podido beneficiar de una brotación precoz seguida de una floración rápida gracias al calor de la primavera. Gracias a la situación norte y a la exposición importante con vientos refrescantes del Gironde, el sauvignon blanc y el sémillon no sufrieron los dos días caniculares de finales de junio, y no hemos detectado ningún signo de quemado que sí afectó a muchos otros viñedos.
Fuimos muy prudentes en el momento del deshojado para evitar el escaldado de las uvas, sobretodo en las viñas de exposición sur.
Los primeros controles de maduración, la rápida cinética de maduración y la precocidad excepcional de la añada, nos sugirió realizar una vendimia inicial selectiva del sauvignon blanc sobre el 24 de agosto. Sin embargo, aunque las uvas parecían visualmente y analíticamente maduras, su degustación nos incitó a esperar la primera vendimia hasta el 29 de agosto. La segunda pasada tuvo lugar cuatro días después, y la última el 10 de septiembre.
El sémillon fue capaz de madurar en buenas condiciones, lentamente, y sin sufrir una deshidratación significante como la que podría haber llegado. Se vendimió en dos pasadas, el 15 y el 19 de septiembre.
Durante la obtención del mosto y la fermentación en barrica, los mostos eran muy aromáticos pero muy sensibles a la oxidación, motivo por el cual adoptamos ser muy cautelosos y delicados en este momento de la vinificación. Este último punto lo pudimos llevar a cabo satisfactoriamente gracias al uso de un sistema operado en su totalidad por gravedad.
Los vinos nos ofrecen hoy notas complejas de fruta blanca y piña, con mucha mineralidad al final.

