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Añada 2025 en Rioja por Marcos Eguren

Sierra Cantabria y Viñedos de Páganos

En Rioja, el 2025 ha sido un año climático difícil, lleno de vaivenes, con una maduración lenta que terminó en una vendimia sorprendente.

Inicio del ciclo

El final de 2024 estuvo marcado por un mes de octubre muy húmedo que dio paso a un invierno con precipitaciones dentro de los valores habituales y temperaturas ligeramente más suaves de lo normal. A pesar de ello, durante la segunda semana de enero se registraron fuertes heladas, alcanzándose mínimas de hasta -3,9 ºC en algunas zonas del viñedo.

Primer trimestre: brotación

La primavera comenzó con un marzo frío y lluvioso que dejó los suelos completamente recargados. La brotación se inició a mediados de abril bajo unas condiciones muy favorables para el desarrollo de enfermedades fúngicas, especialmente mildiu, lo que nos obligó a extremar la vigilancia del viñedo para mantener un excelente estado sanitario de las plantas.

Segundo trimestre: floración

Comenzó el 25 de mayo, con un inicio de junio especialmente tormentoso. Las precipitaciones y la inestabilidad afectaron a la fecundación de las bayas, provocando una reducción de la producción. Julio fue más fresco de lo habitual y estuvo marcado por una intensa tormenta de granizo el día 11 que afectó especialmente a La Veguilla, aunque prácticamente todos los viñedos sufrieron daños en mayor o menor medida. Los primeros granos enverados comenzaron a observarse el 17 de julio.

Tercer trimestre: maduración y cosecha

El mes de agosto estuvo condicionado por la ausencia total de precipitaciones desde la tormenta de granizo hasta el día 31, situación que, unida a una intensa ola de calor entre el 7 y el 17 de agosto, provocó un bloqueo vegetativo de las plantas y una ralentización de la maduración. El inicio de septiembre, cálido y seco, hacía prever un adelanto de la vendimia; sin embargo, los efectos del estrés térmico se tradujeron en un estancamiento del grado alcohólico y una insuficiente madurez polifenólica de las uvas. Ante esta situación, decidimos esperar para alcanzar una maduración completa y equilibrada.

La vendimia de las variedades blancas tempranas comenzó el 11 de septiembre, mientras que el resto de variedades blancas se recolectaron a partir del 23 de septiembre, tras las lluvias registradas durante la tercera semana del mes. La vendimia de las variedades tintas arrancó el 29 de septiembre y se prolongó hasta el 15 de octubre. La paciencia, el exhaustivo control de cada parcela y unas condiciones climáticas excepcionales hasta mediados de octubre nos permitieron vendimiar las uvas en su momento óptimo.

El resultado fueron vinos de menor graduación alcohólica que en campañas anteriores, con gran expresión frutal, frescura, equilibrio y una marcada elegancia en boca.