Tras un diciembre húmedo, que ayudó a contrarrestar el déficit de agua de todo el otoño, empezó el año 2021 con una irrupción inédita: el temporal Filomena cubrió de nieve buena parte de España y dejó un persistente manto de hielo durante varios días.

En nuestros viñedos de El Bierzo, Filomena asomó en su faceta más seca y fría. Aunque en nuestras viñas no nevó, el suelo endureció como pocas veces habíamos visto y no fue hasta finales de enero cuando la lluvia y el incremento térmico empezaron a revertir esos efectos. Se inició entonces una etapa relativamente cálida y húmeda. La primera semana de febrero, los almendros estaban ya en flor.

Paisaje de montaña nevada y colinas de un tímido pulso casi primaveral. Así transcurrió el resto del invierno berciano y así dimos la bienvenida a los que deberían ser los meses más lluviosos del año. Pero, al contrario, llegó un prolongado tiempo seco, apenas aliviado por precipitaciones dispersas.

De marzo a junio de 2021 apenas cayeron 140 litros, un 17% de la pluviometría total del ciclo: registro bajísimo, revelador de una situación anómala en las laderas de Corullón. ¿Qué cabía esperar de la evolución del viñedo, cuyo temprano brote redoblaba los riesgos ante posibles adversidades meteorológicas?

Episodios puntuales de granizo, alguna helada tardía en abril y, en mayo, la aparición temida de los primeros hongos en el viñedo. Luego vino junio con tormentas, bajadas súbitas de temperatura y una fuerte granizada la tercera semana. Llegamos a las puertas del verano, tras un mes de junio movido, pero siempre dentro de un marco general de sequía.

Retorno al delicado verano

Los años precedentes parecían haber querido acostumbrarnos a veranos tórridos, propios de latitudes peninsulares más meridionales, pero este de 2021 nos devolvió el regusto de los ambientes suaves de antaño. ¡Y la variabilidad! Menos lluvia, tuvimos de todo en los largos días de julio: ratos de sol, nubosidad abundante, subidas térmicas acusadas pero cortas, algún granizo esporádico…

Tuvimos también afectaciones de mildiu y black rot. Los hongos se encontraban a gusto entre temperaturas cortas y precipitaciones a destiempo. Evidentemente, ya en junio habíamos visto y comprobado las exigencias del año en cuanto a trabajo en el campo. Tuvimos que echar muchas horas y mucho esfuerzo, cuidando con tesón suelos, sarmientos, hojas, los racimos incipientes…

En agosto, la ausencia de agua se acompañó durante semanas de un cierto calor, continuado y seco, sin picos destacables, pero con persistencia. Sólo llovió entre un 50% y un 75% de la habitual en este mes.

A la uva le costaba madurar. La combinación de unas temperaturas contenidas y de la falta de reserva de agua limitaba su crecimiento. La situación se agravó con un inicio de septiembre más húmedo y cálido, con rocíos y bochorno diurno. El peligro de podredumbre se disparó. También el trabajo de prevención.

La vendimia más desafiante

Nos situamos a las puertas de vendimia con una recuperación de los valores pluviométricos y con una situación vitícola muy compleja. Temíamos por la madurez y la salud de la uva. El azúcar aparecía detenido, El estado fenólico despistaba… Los desafíos acechaban con el pasar de los días de septiembre.

¡Llegó la cosecha al fin! Pusimos cuerpo y alma en una recolección minuciosa en extremo. Selección y más selección. Parte de la vendimia tuvo que ser soslayada, en favor de los racimos en el óptimo estado. De nuevo, selección. Y al cabo, un pequeño prodigio.

La belleza se va abriendo paso

Hoy, con los vinos de Corullón en la calma estancia de sus etapas iniciales, celebramos la llegada de una nueva belleza. Como rayos de un sol tímido en el alba del monte, contienen una finura tenue y arrolladora a un tiempo. Una proclama segura de su futura expresividad, hecha de moderación, seguridad y equilibrio deslumbrante.

El año en que el lugar descansa más que nunca en la pericia del trabajo de la mano humana. El año de un tiempo frugal que envía los extremos al olvido, las vides de mencía se muestran más libres que nunca. No nos han dado lo que buscamos sino lo que consideran que merecemos. Su timidez humilde se vuelve grandeza. Su lucha interna se viste de la más hipnótica elegancia que han tenido nuestros vinos de Corullón.

Datos relevantes

Precipitación anual: 828,08 mm
Temperatura media: 13,98ºC
Humedad media anual: 68,08%

Brotación
Corullón: a partir del 20 de marzo
Valdafoz: 31 de marzo
Moncerbal: 27 de marzo
Las Lamas: 25 de marzo
La Faraona: 2 de abril

Floración
Corullón: a partir del 25 de mayo
Valdafoz: 9 de junio
Moncerbal: 28 de mayo
Las Lamas: 1 de junio
La Faraona: 11 de junio

Envero
Corullón: comienza el 20 julio
Valdafoz: 9 de agosto
Moncerbal: comienza el 23 julio
Las Lamas: 27 de julio
La Faraona: desde el 9 agosto

Fechas de vendimias
Corullón: del 30 de agosto al 5 de octubre
Valdafoz: 1 de octubre
Moncerbal: del 30 de agosto al 26 de septiembre
Las Lamas: 22, 24, 27 y 29 de septiembre
La Faraona: 2 de octubre

TODOS LOS VINOS DE RICARDO P. PALACIOS EN #AVAN21 AQUÍ