2012 fue dominado por los caprichos del clima.
El invierno fue seco, empezando por un período muy seco durante los tres primeros meses del año. El clima muy suave en enero fue seguido por un período especialmente frío en febrero.
La primavera fue lluviosa. Las condiciones climáticas frescas y húmedas desaceleraron el crecimiento de la viña.
La floración fue lenta y escalonada durante las tres primeras semanas de junio, provocando cierta heterogeneidad en las vides.
El esfuerzo de los viticultores nos permitió tener los viñedos en las mejores condiciones para el desarrollo de las uvas.
El verano llegó –por fin– a finales de julio. Agosto fue especialmente soleado y muy seco con varios días de mucho calor. La mitad de maduración fue un poco tardía, alrededor del 17 de agosto.
Este buen tiempo continuó en septiembre, aumentando los temores de un bloqueo en la maduración de las uvas. La esperada lluvia llegó por fin el 22 de septiembre. El ciclo de maduración se reinició y bajo la máxima supervisión para garantizar que fuera un proceso lento y suave hasta el final de la temporada. La desigualdad de maduración en las uvas en cada parcela, provocó una división muy meticulosa y precisa de la vendimia para conseguir cosechar cada parcela en su momento preciso.
La vendimia empezó el 24 de septiembre por el merlot. El cabernet sauvignon se vendimió entre el 13 y el 20 de octubre, momento en el que llegaron a la madurez las últimas uvas, sin ninguna degradación del estado sanitario de la uva, a pesar de los períodos lluviosos.
Las uvas estaban maduras, los mostos revelan una gran riqueza, con una buena fruta y una materia colorante muy intensa.
La maceración fue excepcionalmente larga, de 26 a 28 días, el excepcional grosor de las pieles del merlot y del cabernet requerían de más tiempo para extraer la esencia de la añada.
El resultado de los grandes esfuerzos y de cierta toma de riesgos durante el desarrollo de la vendimia: 2012 se inscribe como una de las grandes añadas de la propiedad en estos últimos años.

