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Concluida la vendimia del año 2011, vendimia caracterizada por la ausencia de lluvias y las altas temperaturas, se desarrollan unos meses de octubre y noviembre con temperaturas suaves y moderadas precipitaciones.
Con la llegada de las primeras heladas se produjo la caída de la hoja, la vid entró en reposo vegetativo y empiezan los trabajos de poda, a lo que le sucedió un frío periodo invernal destacado por la escasez de lluvias y la gran cantidad de heladas que se produjeron en este periodo y sobretodo en el inicio de febrero.

A finales de marzo las temperaturas aumentaron considerablemente y empezó la primavera, momento en el que se produce el lloro de la vid por los cortes de poda y las yemas empezaron a hincharse.
El mes de abril fue frío con una elevada humedad e inestable, con una gran cantidad de días de lluvia y sin heladas primaverales, lo que provocó un retraso importante en la brotación del viñedo con respecto a otros años, algo que no se produjo hasta el primero de mayo.

A partir de la 2ª semana de mayo volvió la estabilidad, subieron las temperaturas alcanzando valores cercanos a los 30ºC en los días más cálidos, lo cual provocó un rápido desarrollo del pámpano, llegando a la floración entre el 7 y el 12 de junio.

Cabe resaltar la incidencia en los primeros días de junio de unas tormentas y rachas de viento, acompañadas de temperaturas más frescas que coincidieron con la floración, pero que no llegaron a producir problemas importantes, produciéndose un correcto cuajado.

Los meses de verano fueron calurosos y totalmente secos, propiciando una excelente sanidad del racimo.
En los primeros días de agosto comenzó el envero, a lo largo de la segunda semana llegamos al pleno envero, dependiendo de la situación de cada viñedo. Empezó el periodo de maduración con un correcto estado vegetativo en nuestros viñedos, destacando algunos síntomas de stress hídrico en los terrenos más ligeros.

Tras unas lluvias producidas a principios de septiembre que favorecieron el final de la maduración y mejoraeon el estado vegetativo, entramos en la última semana del mes en la que comenzó la vendimia, la cual se caracterizó por unas ligeras lluvias en los primeros días a lo que le siguieron unas temperaturas suaves y la ausencia de lluvias en el resto, destacando una completa madurez tanto fisiológica, como aromática y fenólica, y una excelente sanidad de los racimos.