¡Un año de contrastes!
Laboriosa, caprichosa, incierta, versátil… Muchos adjetivos se pueden aplicar a esta difícil añada.
En efecto, el año 2012 no perdonó a los viticultores: ¡incluso los más prudentes casi perdieron el norte…!
Las heladas de invierno provocaron –desde el principio– la heterogeneidad en la viña. Lo peor fue que algunas cepas viejas de garnacha y syrah no resistieron estas heladas. La pérdida de un valioso patrimonio, el impacto en los rendimientos de la futura cosecha, el viticultor estaba bajo presión…
Por el contrario, los meses de julio y agosto fueron extremadamente cálidos, provocando una aceleración de la maduración en un inicio, y un grave estrés hídrico en una segunda etapa.
De manera excepcional, los viticultores bendijeron las lluvias caídas a principios de septiembre, lluvias que fueron bienvenidas y que impulsaron la madurez fenólica de las uvas.
¡Al final, decidir el momento óptimo para vendimiar se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para los viticultores! De manera que la vendimia de las diferentes cepas y las diferentes parcelas siguieron un orden muy inusual…
Una última observación: aquellos productores que apostaron por realizar una vendimia más tardía, no fueron necesariamente los ganadores. ¡La excepción que confirma la regla!
En este momento, mientras las cuvées se encuentran al final de la fermentación, los vinos ya imponen su verdadero potencial: muestran un muy buen nivel, y por lo tanto nos lleva a admitir que del contraste puede nacer la armonía…

