Las condiciones climáticas de la añada 2013 fueron generalmente más difíciles que en otros años, destacando la importancia del terruño y del microclima de Montrose. El tiempo variable causó que todos tuviésemos que estar especialmente atentos, tanto en el viñedo cómo en la bodega; también significó tomar un riesgo considerable en tiempo de vendimia.
Después de un tiempo muy frío en febrero y marzo, el tiempo húmedo en primavera dificultó el ciclo vegetativo. La floración no empezó hasta el 6 de junio y tuvo lugar lentamente, se alargó hasta a finales de mes y ya anunciaba una añada ligeramente tardía. El corrimiento y el aborto dañaron muchos de los merlots, a pesar de que los cabernets no se vieron afectados.
Ya estaba claro que los rendimientos serían más bajos que la media de los años anteriores.
Julio llevó consigo un verano caluroso y seco, condiciones muy favorables que duraron hasta finales de septiembre. El envero fue un poco tardío pero uniforme, especialmente en el cabernet sauvignon, la variedad predominante en Montrose.
La lluvia volvió la segunda mitad de septiembre y duró toda la vendimia.El 16 de septiembre –cuando el tiempo empezó a empeorar- nuestro equipo de vendimiadores empezó a sacar las hojas de la pre-vendimia en todas las parcelas, mejorando considerablemente la ventilación de las uvas.
En este punto nosotros sabíamos que las claves de la añada recaen en la calidad de nuestros terruños y el riesgo mesurable que tomaríamos de permitir a las diferentes variedades de vino conseguir una maduración óptima.
Comenzamos a vendimiar los primeros merlots el 26 de septiembre, seguidos de los cabernets sauvignons a partir del 7 de octubre.
Hay que remarcar que nuestro terruño está muy bien ventilado, especialmente las parcelas del cabernet sauvignon al fantástico plateau, que ayudaron a secar las uvas y preservarlas de botrytis.
La vendimia acabó tarde, el 16 de octubre, pero las últimas uvas estaban en buenas condiciones y completamente maduras.
La cosecha se hizo a mano con particular atención a la sala de vinificación, asegurando que sólo entraban las mejores uvas. La selección inicial fue importante, especialmente para los merlots, a los que el tiempo había hecho más frágiles.
Los cabernet sauvignon estaban perfectamente maduros y sanos, y con un 70% de ensamblaje, formaron la base de Château Montrose 2013.
Por encima de todo, esta es una buena añada para nuestro vino, al lado de añadas clásicas como 1998, cuando las condiciones climáticas fueron muy similares a las de 2013.

