Por Xavier Cepero
La DO Costers del Segre tiene cinco características que le auguran un futuro espléndido.
- Un cambio climático que da visibilidad al clima frío de Costers del Segre.
- Costers del Segre cuenta con un viñedo en movimiento: de los valles de la “Terra Ferma” a la “viña de montaña”.
- Costers del Segre vive una corriente de sostenibilidad y ecología imparable.
- La razón varietal, un parque de viña al caso: “clima continental, variedades continentales” y reciente investigación en variedades ancestrales que maduren bien en climas fríos.
- Una nueva generación de consumidores los millenials que marca un camino de cambio en todas direcciones para que Costers del Segre juegue con ventaja.
La Cataluña interior ya ha empezado a mostrar su fuerza vitícola. El caso de la Terra Alta con un parque de viña vieja y la ventaja de una variedad autóctona como es la garnacha ha empezado a marcar un nuevo ritmo, con alto interés de los mercados. El caso de Costers del Segre no va a ser menor, aunque por razones diferentes. A pesar de carecer de la ansiada variedad autóctona que tanto gusta a toda la prensa especializada del momento, esta zona de la Catalunya interior tiene mucho que decir en el mapa de los vinos catalanes.
Con un 60% del vino elaborado tinto, la DO Costers del Segre tiene 515 agricultores que cultivan 4.037 ha de viñedo y 44 bodegas que elaboran medio millar de marcas diferentes de entre 14 variedades blancas y 14 tintas. Con similar número de agricultores que el Priorat, similar superficie que la Conca de Barbera y parecido número de bodegas que la Terra Alta, Costers del Segre elabora cerca de 6 millones de botellas y genera un sorprendente sector de unos 20 millones de euros de facturación. Es hoy la tercera DO catalana en número de botellas después de la DO Catalunya y la DO Penedés y la 4ª en valor después del Priorat. Sorprendentes cifras las de Costers del Segre para ser tan poco conocida por el consumidor, muy por delante de zonas más renombradas como Montsant, Empordà o la Terra Alta que antes mencionábamos.

- Un cambio climático que da visibilidad al clima frío de Costers del Segre.
El primero y más notable de los cambios que vamos a ver a corto plazo es el cambio climático que ya comienza a dar visibilidad a la DO. La mayoría de la viña catalana se encuentra cerca de la costa mediterránea. Una costa que en los últimos años ha visto como las temperaturas se suavizaban, las heladas desaparecían, los inviernos se moderaban, los veranos se adelantaban y con ello las tradicionales vendimias de septiembre son ya muy comunes en agosto. La mayoría de la viña catalana se encuentra en el trance de madurar convenientemente en apenas 4 meses. La Catalunya interior de la DO Costers del Segre, por el contrario, ofrece las vendimias más tardías de Cataluña. Si bien es cierto que las vendimias también se adelantan en Costers, sigue siendo común que el clima más continental de interior retrase la maduración en algunos casos hasta noviembre, dando tiempo a la completa y lenta maduración de la vid.
Escapar del aumento de temperaturas a consecuencia del cambio climático, a la vez que conseguir vinos con menos alcohol y más aroma, está haciendo crecer el interés del viñedo de interior de Catalunya. Zonas del Prepirineo catalán, el Pallars Jussà, o las Montañas de Prades, en Les Garrigues por ejemplo, están despertando un interés creciente en las bodegas por implantar en ellas viñas en lugares frescos que les permita alargar la vendimia, y que acaben dando vinos con menos graduación y más aroma buscando un producto más fresco y novedoso.
Costers del Segre es la única DO de Catalunya, con un clima continental frio, y con contrates térmicos fuertes que como es sabido potencian el color, frescor y aroma de los vinos. Veremos en los próximos años como las tierras frías de interior ofrecerán vinos de perfil más definido mientras las zonas costeras más cálidas tenderán a un perfil más cálido, homogéneo y plano que aminorará la personalidad de sus vinos.

La DO Costers del Segre se posiciona con ventaja ante el cambio climático al disponer de un entorno septentrional y frio frente al grave problema del aumento de temperaturas que amenaza a la viña catalana.
- Costers del Segre cuenta con un viñedo en transición: de los valles de la “Terra Ferma” a la “viña de montaña”
En parte por la causa climática y en parte por la búsqueda de personalidad, la viña de todo el planeta está subiendo a la montaña, pero en Costers del Segre ya la tenemos allí. ¿Cómo ha sido este proceso?
Recordemos que antes de la filoxera las tierras de Ponent tenían en la viña un cultivo importante que llegó a finales del siglo XIX a contabilizar cerca de 118.000 ha. La llegada de la famosa filoxera a Cataluña fue el año 1.879, aunque a las zonas de Ponent como Agramunt, Balaguer, y el Castell del Remei no llegó hasta el 1895, desde donde se extendió progresivamente a todo el territorio occidental llegando a la Conca de Tremp en junio del 1900. Con sus efectos devastadores, la filoxera contribuyó al cambio de toda la agricultura de la provincia. En 1909 la superficie plantada con vid americana alcanzaba en la provincia de Lleida solo 15.161 hectáreas. Las 102.920 hectáreas de viña perdida, se dedicaron principalmente al cultivo del olivo y el regadío. Un regadío, el del Canal d’Urgell, promovido curiosamente desde el Castell del Remei que introdujo frutales y maíz en los valles leridanos desplazando a la antigua viña. Con el devenir de los años, la Plana d’Urgell ha llegado a ser una de los más grandes regadíos de España con más de 70.000 ha mientras la viña se ha ido trasladando a un cultivo marginal de secano y de montaña. Hoy la DO Costers del Segre tiene solamente 4.037 ha de viñedo.
Actualmente la DO se mueve a lo largo de la cuenca media del río Segre, entre el Pirineo y el Ebro, con un clima interior frio y seco, alejado de la influencia marítima y marcada por la insolación elevada, una pluviosidad escasa y la persistente humedad de las nieblas de invierno. No solo el clima es continental y extremo, sino que además la geografía más dramática ayuda al cultivo de la viña. La viña de la DO se mueve entre los 200 y los 1.100 metros de altitud para sorpresa del mapa vitícola catalán, lo que permite un cultivo de viña de montaña poco conocida en las DO’s más cercanas a la costa. Recordemos que la plantación habitual catalana se mueve alrededor de los 200 metros de altitud y no suele superar los 400 metros. En Francia es difícil ver viñedo por encima de los 500 m.
Las montañas del sur de la provincia en Les Garrigas, entre los 700 y 800 m en zonas como el Vilosell y la Pobla de Cérvoles y las montañas del Pallars como Talarn o Sort con hasta 1.100 m e influencia pirenaica, dan una diversidad y riqueza difícil de obviar. En este contexto Costers del Segre está viviendo el florecimiento de las viñas de altura, en su camino para sortear los efectos que el exceso de calor tiene sobre el cultivo. El primero en ver las posibilidades de la montaña para escapar de las consecuencias del cambio climático fue Castell del Remei al invertir en la bodega de Cérvoles que en los años 80 plantó unas 30 ha en las estribaciones de las Montañas de Prades. Las bodegas Torres hace algo más de una década aterrizaron en Tremp (Pallars Jussà) buscando también nuevos contextos para la plantación de viñedos. Hoy Torres dispone de 126 hectáreas. Cerca de allí, en Talarn, la bodega Castell d’Encús lleva varios años trabajando la viticultura de montaña. También están en la zona la bodega Batlliu de Sort, y la plantación de Freixenet en la Cerdaña con sus simbólicas 1.200 cepas. En las montañas del sur de la provincia (Les Garrigues) Tomás Cusiné plantó también hace una década unas 30 ha cerca de los 800 m.

Como es sabido, la viticultura de montaña proporciona una mejora térmica muy importante. En nuestro paralelo por cada 100 metros de altitud la temperatura baja unos 0.65ºC, así que en un día de verano podemos tener una diferencia de hasta 5ºC con respecto a la misma viña cerca del mar. Esta diferencia en el contexto climático actual es muy importante. Por otra parte, en el ambiente de montaña los rayos ultravioleta aumentan un 4 % por cada 250 m de altura. La mayor exposición ultravioleta a la que están sometidas estas viñas, desarrolla pieles más gruesas, con el consiguiente aumento de la concentración de antocianos y mejores niveles de taninos, dando lugar a vinos con más color, más suavidad y menos astringencia. Vinos con acidez natural superior a las de uvas de cotas más bajas. Buena acidez en la fruta que beneficia la producción de vino de alta calidad, con intensa concentración, cuerpo y aromas.
La DO Costers del Segre tiene en su orografía una de sus mejores bazas de futuro. Con sus montañas y su clima frio habitual va a proporcionar vinos frescos, aromáticos y originales al mapa vinícola catalán durante muchos años.
- Costers del Segre vive una corriente de sostenibilidad y ecología imparable.
Los consumidores de vino están cada día mejor informados, se preocupan más por lo que beben y prefieren beber menos pero mejor. La ecología en esto juega un papel muy importante. Como ejemplo, los monopolios de Escandinavia cada día se centran más en vinos ecológicos con una producción sostenible y ética. Así Systembolaget ya ha alcanzado en 2016, 4 años antes de lo previsto, su pronóstico de que el 10% de su gama de vinos seria ecológica.
Por suerte para las tierras de Ponent, hay vientos que refrescan las viñas de forma suave y constante evitando la acumulación de humedad en la uva y facilitando una maduración sana, lenta y pausada. El estrés hídrico por falta de lluvia y la falta de riego de las viñas concentra el sabor, el aroma, y el color de la manera más extraordinaria a la vez que inhibe la proliferación de hongos y ayuda a la agricultura sostenible. El viento, el clima seco y la falta de humedad son los mejores antisépticos y hacen posible que Lleida sea una provincia con muchos operadores ecológicos.
La DO Costers del Segre es la única DO con un plan de sostenibilidad exclusivo que comenzó en 2012 y en el que a fecha de hoy tiene adherido el 80% del viñedo de la DO. Unas 3.200 ha están inscritas en el plan de sostenibilidad de un total de 4.000.
No solo esto, la viña certificada por el Consell Català de la Producció Agrària Ecològica (CCPAE) ha llegado a las 958 hectáreas este 2017 y representa cerca del 25% de las 4.000 hectáreas de la DO Costers del Segre. Ha pasado de cuatrocientas hectáreas de viña ecológica el año 2014 a las casi mil de este año, (del 10% al 25% del total de la viña de la DO en solo 4 campañas), lo que refleja el alto grado de compromiso ecológico de la DO.
Raimat ha sido sin duda precursora de la ecología en la zona y la punta de lanza en la mejora e introducción de nuevos cultivos de producción integrada, y viticultura ecológica en la viña leridana. Cuenta en este momento con más de 200 ha certificadas como ecológicas y se plantea en tres años, que el 100% de las variedades blancas estén certificadas. Muchas bodegas han entrado en la certificación: Costers del Sió ha certificado unas 70 ha, Mas Blanch i Jové 16 ha, Clos Pons 46 ha; La Gravera 12 ha, Castell del Remei, Cérvoles y Tomás Cusiné unas 60 hectáreas de momento y la suma siue creciendo.
Costers del Segre muestra con estas cifras su actitud ecológica, posicionándose dentro de las DO catalanas más activas en este aspecto. La ecología de las viñas de la DO Costers del Segre es sin duda una tendencia que la ayudará en el futuro ante la creciente demanda de este tipo de cultivo por parte de los consumidores.

- La razón varietal, un parque de viña al caso “clima continental con variedades continentales” y mucha investigación en variedades autóctonas que maduren bien en climas fríos.
Cuando se habla de la DO Costers del Segre siempre se la acusa de una extensa replantación varietal con uvas internacionales y que ello ha llevado a que muchos de sus vinos carezcan de tipicidad geográfica.
En la zona de Ponent, las variedades destruidas por la filoxera fueron muchas. Documentadas está la pinós, la samsó, la garrut, la terret negra, la morastel, la mandó. Para la replantación como en muchas zonas de Catalunya se buscaron variedades injertadas en cepas americanas de mayor rendimiento como la monastrell, macabeu, trepat, garnatxa y sumoll. En este momento fue cuando Castell del Remei importó en España las primeras variedades francesas, como la cabernet sauvignon, plantadas en la zona desde entonces. Una cabernet en este caso tan antigua y tradicional en la DO como la macabeu, o la trepat, que fueron plantadas por primera vez en la zona en la primera década de 1900. Una acción emprendedora seguida por Raimat años después y que dinamizó la DO de forma decisiva.
La batalla por dotar a la DO de una razón varietal, histórica y más ligada al territorio se encuentra con una gran contradicción. Ganar espacios de viña de montaña con variedades que habían estado plantadas en tiempos pasados en los valles parece un problema a priori. Las variedades de clima frío, que son las que hay plantadas ahora funcionan muy bien, y las tradicionales en principio no madurarían adecuadamente a no ser que la investigación vitícola nos lleve en otra dirección. Como se puede intuir, la investigación gana cada día más importancia en estos tiempos de incertidumbre climática y también de renovado interés por las uvas minoritarias.
Hoy la generosidad de la reglamentación de la DO Costers del Segre permite muchas variedades (14 blancas y 14 tintas) lo que da lugar a un ambiente de experimentación varietal poco común en otras zonas vitícolas, aportando diversidad y emoción a los vinos de la DO. Tenemos el caso de Tomás Cusiné que plantó 17 variedades diferentes en una finca de solo 30 ha o los finos varietales de Castell d’Encús.
Los últimos trabajos de clonación de macabeus viejos por Tomas Cusiné en las montañas de Les Garrigues (Vilosell). Las nuevas plantaciones de trepat y garnatxa blanca (Castell del Remei), las apariciones de nuevos vinos monovarietales de garnatxa (Cérvoles) y carinyena (Tomas Cusiné) y las experimentaciones pre-filoxéricas de sumoll, garró y querol (Torres), abren también un nuevo panorama de variedades antiguas que saldrán al mercado en los próximos años.
El incremento de las temperaturas cambiará el mapa de viñas de las denominaciones de origen en España y en el mundo. Habrá que plantar distintas variedades en nuevas zonas vitivinícolas donde se podrán hacer grandes vinos. La flexibilidad reglamentaria para experimentar en todas las direcciones tanto en terrenos como en viñas será crucial para este cambio y la denominación Costers del Segre juega con ventaja en este aspecto también.

- Una nueva generación de consumidores de vino, los millenials nos marca un camino de cambio en todas direcciones para el que Costers del Segre juega con ventaja.
La predicción de que la nueva generación conocida como los millenials bebería más vino que la generación anterior de baby boomers ya se cumplió el año pasado en los Estados Unidos. Alrededor del 28% de los millenials americanos beben vino a diario. Lo que haga o piense esta nueva generación de consumidores va a marcar el ritmo tanto a las bodegas como a las denominaciones de origen.
Si hay dos palabras que caracterizan el vino de los millenials, son la experimentación y la exploración. Los días en que los bebedores de vino se quedaron con marcas familiares, nombres de uva fáciles de pronunciar y botellas estándares se han ido para siempre.
Esta generación de jóvenes adultos que han nacido en la era digital no se toma mucho tiempo para leer cuánta crianza tiene un vino. Sin embargo, cogerán una botella si tiene un gráfico o un nombre pegadizo. Siempre a la caza de la siguiente novedad, buscan vinos nuevos, y son poco fieles a las marcas. Siempre experimentando y pensando en formas diferentes de hacer las cosas. Esta nueva generación está cambiando la manera de consumir vino: en un bag in box, en una botella, en una lata, con un vaso en la mano, con rosca o con corcho, no importa, todo es bienvenido.
Esta generación tiene la ventaja añadida de sus años formativos en la era digital, lo que les permite moverse por la red con destreza en busca de una mejor selección. Consciente del precio, le gustan las ofertas y con la información perfecta de precios digitales en manos de un consumidor que busca lo económico, se avecina una pesadilla para los vendedores.
Los millenials, buscan un estilo de vida saludable y prefieren alimentos ecológicos y naturales. Alrededor del 51% de los millenials dicen que prefieren vinos embotellados de forma sostenible, o ecológicos. Se espera que el vino ecológico crezca a una tasa de casi el 10% al año durante los próximos cinco años. Para los millenials el vino es emocionalmente más satisfactorio que la cerveza, básicamente porque viene con una narración que les hace sentir bien: reporta benéficos para la salud, es ecológico, y la idea de “salvar la tierra a través de una botella de vino” es una misión loable.
En este contexto de más participación en las redes sociales buscando historias auténticas, nuevos canales de venta, y preocupación por la sostenibilidad, la ecología, la variedad y el enoturismo, las Denominaciones de Origen van a tener un papel importante que desarrollar.
Los millenials nos piden flexibilidad, rapidez y una gestión sin impedimentos en todas direcciones. La DO Costers del Segre se ha caracterizado por tener una reglamentación flexible y la mentalidad de sus actores abierta al cambio. En este momento nuevo que se presenta, seguro que tendrá la elasticidad que la nueva generación demanda. Tal vez nuevas variedades, nuevas zonas, nuevas formas de cierre, nuevos envases… Costers del Segre está más dispuesta al cambio que otras DO catalanas y ésta será una ventaja a tener en cuenta para el consumo futuro al que nos avoca esta nueva generación.
Costers del Segre está viviendo momentos de cambio. Estas cinco razones van a moldear el futuro de la DO. Nuevos operadores que se mueven a la búsqueda de nuevos estilos de vino. Nuevos estilos que vendrán por su clima frio, sus viñas de montaña, el entorno de viña ecológica y una denominación dispuesta a la experimentación y la investigación sin demasiados impedimentos, lo que decididamente ayudará a satisfacer a una nueva generación de consumidores que se presenta muy exigente.

Xavier Cepero
Economista de formación y PDG por IESE, completó sus estudios universitarios en Barcelona, Estados Unidos e Inglaterra. Actualmente es el director general del Grupo Castell del Remei, que cuenta con bodegas como Castell del Remei, Tomàs Cusiné, Cérvoles y Cara Nord donde trabajan vinos de las denominaciones de origen Costers del Segre, Cava, Montsant, Conca de Barberà y Catalunya. Anteriormente, había sido 7 años director general de Espelt Viticultors (DO Empordà) y en una etapa anterior, viajó como director de exportación del grupo Parxet, Marques d’Alella (DO Cava, DO Alella, DO Ribera del Duero). Durante esa etapa, aprendió sobre las personas, las culturas, la gastronomía y el modo de vivir.