Inicio del ciclo
El invierno comenzó con unos meses de octubre y noviembre lluviosos, pero con temperaturas anormalmente altas, que superaron los 30 °C varios días de octubre. Los meses de diciembre, enero y febrero ya registraron valores de temperatura y precipitaciones más habituales.
Primer trimestre: brotación
La brotación comenzó el 12 de abril, con temperaturas inferiores a 0 ºC en las noches del 22 y 23 de abril. Estas heladas afectaron al 10% de las yemas de las viñas situadas en las zonas más bajas y arenosas, donde se encuentran los viñedos más viejos, no afectando tanto al resto de los viñedos. Durante finales de abril y las tres primeras semanas de mayo, las temperaturas fueron más bajas de lo habitual, lo que ralentizó el ciclo vegetativo de las plantas.
Segundo trimestre: floración
La floración comenzó el 16 de mayo y finalizó en torno al 10 de junio. En esta fase, el cuajado fue peor en las plantas afectadas por los daños causados por las heladas del 22 y 23 de abril. A finales de junio se produjeron precipitaciones que favorecieron el crecimiento de las bayas y los racimos.

Tercer trimestre: maduración y vendimia
Los meses de julio y agosto fueron extremadamente secos, con apenas 10 litros de precipitaciones acumuladas y dos olas de calor a finales de julio. El envero comenzó el10 de julio y finalizó el 5 de agosto. Las altas temperaturas registradas en esta etapa provocaron la aparición de síntomas de estrés hídrico en las cepas más jóvenes y una aceleración de la acumulación de azúcares en las cepas más viejas. En la última semana de agosto se produjeron ligeras precipitaciones que, junto con un descenso de las temperaturas y una gran oscilación térmica entre el día y la noche, ralentizaron la madurez fisiológica de las uvas y mejoraron la madurez polifenólica de forma muy apreciable en la cata. La vendimia comenzó el 9 de septiembre y se prolongó hasta el 30 de septiembre, comenzando por las viñas viejas, que presentaban una madurez y un equilibrio óptimos. Las lluvias de los días 20 y 21 de septiembre nos obligaron a detener la vendimia justo antes de empezar con las viñas más jóvenes, que se beneficiaron del agua caída, ganando frescura y elegancia.
Los vinos son fragantes, expresivos, muy equilibrados y frescos en boca, con una madurez polifenólica que denota vinos de gran longitud.